NUTRICIÓN PARA AYUDAR A REDUCIR LA ANSIEDAD — MindRiseLife

La nutrición juega un papel en la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales. Una dieta tradicional de alimentos integrales, que consiste en una mayor ingesta de alimentos como verduras, frutas, mariscos, granos integrales, carnes magras, nueces y legumbres, evitando los alimentos procesados, es más probable que proporcione los nutrientes que promueven la resiliencia contra el desarrollo de trastornos mentales.

El cerebro requiere mucha energía para funcionar de manera óptima y, como tal, depende de aminoácidos, grasas, vitaminas y minerales o oligoelementos.

El funcionamiento del sistema inmunológico también depende de la ingesta dietética. Por ejemplo, el sistema de defensa antioxidante, que también está implicado en los trastornos mentales, funciona con el apoyo de cofactores de nutrientes y fitoquímicos.

Los factores neurotróficos que se encuentran en los alimentos son esenciales para mantener las células cerebrales sanas.

Datos convincentes sugieren que ciertos suplementos basados ​​en nutrientes (en forma aislada o en combinación) podrían proporcionar muchas actividades moduladoras neuroquímicas que son beneficiosas en el tratamiento de los trastornos mentales.

Estos son ácidos grasos omega-3, S-adenosil metionina (SAMe), N-acetilcisteína (NAC), zinc, vitaminas B (incluido el ácido fólico) y vitamina D. En particular, nutrientes clave como vitaminas B, vitamina C, el magnesio y el zinc regulan las respuestas al estrés a través de la participación en la producción y el metabolismo de los neurotransmisores, incluidos la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. Sin embargo, el estrés crónico puede disminuir la síntesis de neurotransmisores, lo que a su vez puede aumentar el riesgo de ansiedad severa.

Además, las vitaminas B, la vitamina C, el magnesio y el zinc participan en la conversión del ácido α-linolénico en ácidos grasos n-3 de cadena más larga; Los ácidos grasos n-3 están asociados con un menor riesgo de ansiedad. Por ejemplo, varios estudios respaldan la utilidad potencial de los ácidos grasos omega-3 para el trastorno de estrés postraumático y la depresión mayor.

Además, existe una acumulación de evidencia a favor de dietas específicas para la protección y alivio de la ansiedad. En concreto, los patrones dietéticos tradicionales en Australia (verduras, frutas, carne, pescado y cereales integrales), China (gachas, avena, cereales integrales, verduras amarillas o rojas frescas, frutas y leche de soja), el Mediterráneo y los antiinflamatorios dieta todos se han asociado con un menor riesgo de trastornos de ansiedad.

Por ejemplo, una dieta que incluye verduras, frutas, carne de res, cordero, pescado y alimentos integrales se ha relacionado con un menor riesgo de diagnóstico de ansiedad, mientras que una dieta de tipo occidental caracterizada por el consumo de alimentos como carnes y el azúcar se ha asociado con más síntomas psiquiátricos.

En conclusión, existe evidencia de una asociación entre los patrones de alimentación saludables y la reducción de los síntomas de ansiedad. Siempre que no haya alergias alimentarias de las que hablar, las intervenciones centradas en las dietas en el tratamiento de la ansiedad se consideran de bajo riesgo y tienen efectos beneficiosos más allá del alivio de la ansiedad. Es importante agregar que el asesoramiento nutricional actualmente no forma parte del procedimiento estándar para el tratamiento de los trastornos de ansiedad y, por lo tanto, será su decisión optar por esa opción o no.

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