la medicina en los siglos xviii y xix la cirugia

Museos Castro MayaCirurgião negro poniendo ventosas, una acuarela de Debret (1826), exhibe a la población negra, que dependía de los cirujanos en el siglo XIX, en Río de JaneiroMuseus Castro Maya

Esos que requirieran cuidados médicos entre el hallazgo de Brasil, en 1500, y la llegada de la familia real al país, en 1808, indudablemente se hallarían en adversidades. Los médicos portugueses prestos a aventurarse por ahí eran rarísimos. En Portugal eran intelectuales graduados en universidades, estudiaban a los pensadores de la Antigüedad como Aristóteles y Galeno y tenían estatus y salarios relevantemente mucho más altos que los que tenían los oficios o profesiones consideradas manuales o mecánicas. Este era la situacion, por servirnos de un ejemplo, de los cirujanos, capacidades para llevar a cabo parches, cirugías, sangrías y amputaciones a los un par de años de estudios prácticos en el Hospital de Todos y cada uno de los Santurrones de Lisboa, pero sin capacitación académica. Eran ellos quienes llevaban algún alivio y conocimiento a una población demasiado sin cualquier asistencia a la salud en las tierras de ultramar.

Adelantos de la medicina (1800-

1800 Sir Humphry Davy comunica las características anestésicas del óxido nitroso, a pesar de que los dentistas no empiezan a utilizar el gas como n. )

1816 René Laennec inventa el estetoscopio

El importancia de la cardiología

El británico William Heberden (1710-1801) y patología de las arterias coronarias La lengua francesa René Laënnec82 estetoscopio que deja auscultar el pulmón y el corazón con el que oír el paso del aire o los soplados y ruidos cardiacos Es una herramienta diagnostica que todavía transporta el médico en su maletín

El holandés Willen Einthoven ( 1860-1927), un médico militar, lleva a cabo en 1906 el primer electrocardiógrafo, un armadísimo muy complejo que va a facilitar las apps clínicas del electrocardiograma. Fue Premio Nobel en 1924.

Historia

La narración de la Medicina sevillana, tiene un jalón, allí por los años del Señor de 1693, en el momento en que un joven médico, llamado don Juan Muñoz y Peralta, natural de Arahal (Sevilla), renuncia a su cátedra en la Capacitad de Medicina de Sevilla. Lo logró pues se encontraba disconforme con los trasnochados métodos universitarios y, por su cuenta, funda Veneranda Tertulia Hispalense.

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