Higiene dental (oral o bucal)

F. Conjunto de cuidados que se dedican a la dentadura para su mejor conservación y la salud general del organismo. También recibe el hombre de higiene oral o de la boca. Su importancia se comprende fácilmente teniendo en cuenta que gran parte de los microorganismos patógenos penetran en el cuerpo a través de la boca. Dientes y encías sanos deparan valiosa protección contra numerosas enfermedades.

La higiene dental es parte de la higiene corporal privada.

Historia De La Higiene Dental: Aunque probablemente se piensa que la higiene dental es fruto de los tiempos actuales, de hecho ya mereció atención en épocas remotas. En el siglo viii los médicos árabes expresaron su interés por la terapéutica dental. El médico hispano-árabe Abul-Kasim-ben-Abbas escribió sobre el cuidado y tratamiento… Para seguir leyendo ver: Historia De La Higiene Dental

Cepillos de dientes para una correcta higiene dental
Cepillos de dientes para una correcta higiene dental

Hábitos sanos

La salud dental influye sobre la salud general a lo largo de la vida. Uno de los mejores medios de proteger los dientes es el de crear en el individuo el hábito de la higiene desde los primeros años. Debe iniciarse a los niños en la costumbre de lavarse los dientes a eso de los 2 años por el procedimiento de movimientos imitativos. Aunque al principio sean estos desgarbados e ineficaces, quedará arraigado en ellos de esta suerte él hábito de cepillarse los dientes.

A esa misma edad aproximadamente o una vez en posesión de los 20 dientes primarios ha de implementar el niño su primera visita al dentista. Aunque se precise a la sazón poco o ningún tratamiento dental, el odontólogo tendrá ocasión de conseguir la confianza del niño y despertar su curiosidad. Puede tambien prevenir cualquier dificultad que pudiera perjudicar el futuro desarrollo de la dentadura. Ello ayudará al niño a perder el miedo ya esperar su primer tratamiento dental con optimismo. La profilaxis constituye parte importante de la higiene dental tanto en niños como en adultos. Consiste en eliminar toda materia extraña que pudiera irritar las encías y producir infección o deterioro y en suavizar y pulir la superficie de los dientes.

hábitos nocivos

A veces se utilizan los dientes en ciertos menesteres que en nada les benefician. Por ejemplo, cortar hilos con ellos puede producir una o varias mellas en los bordes de los incisivos superiores e inferiores. Los clavos que frecuentemente sostienen entre los dientes los zapateros y tapiceros mellan el filo o desgastan los ángulos de las piezas dentarias. Parecidos resultados destructores puede producir el roce de lapices metalicos, alfileres y agujas. Un hábito especialmente nocivo es el de abrir las horquillas con los dientes. Fumar en pipa provoca una abrasión típica en los lugares donde se acomoda la boquilla. La costumbre de chuparse el dedo o morderse las uñas y las malas posturas del niño en las horas de vela se traducen en presiones que estorban el desarrollo normal de la dentadura. Una postura que durante el sueño producir presión sobre las mandíbulas puede ser perjudicial, según los especialistas. La maloclusión o posición irregular de los dientes puede ser hereditaria o adquirida. Sin embargo, la naturaleza del fenómeno es tan compleja que rara vez puede atribuirse a una sola causa.

cepillado de los dientes

El cepillado de los dientes después de las comidas contribuye a eliminar partículas de alimento y, por consiguiente, a combatir el deterioro de la dentadura (ver Caries). También ayuda a mantener las encías sanas. El dentista debe recomendar el tipo de cepillo más adecuado y la manera más eficaz de usar. En general, sin embargo, un buen cepillo ha de presentar una superficie plana, cerdas fuertes y cabeza pequeña. Debe estabilizarse siempre limpio, en el sitio donde pueda secarse rápidamente y no entre en contacto con otros cepillos.

Para ser efectivo, el cepillado ha de ser completo, es decir, alcanzar a toda la superficie accesible de cada diente. Además de expulsar los residuos de entre los dientes o las fisuras de los bordes cortantes, el cepillado estimula la circulación sanguínea de las encías y previene los depósitos de sarro. En general han de seguirse en la operación algunas sencillas normas. Los dientes deben ser cepillados después de cada comida en forma que cada parte de la dentadura sufra por lo menos cinco repasos: los dientes inferiores con movimientos de abajo arriba y los superiores a la inversa, sin olvidar de restregar las superficies de masticación y las partes interiores y exteriores. En la operación se seguirá un orden definido, en quede lista separadamente cada mandíbula.

Dentífricos

Para la higiene bucal o tratamiento especial de la dentadura habrá de usar un dentífrico, en pasta o polvo, que ayude al cepillo a limpiar las superficies accesibles. El dentista aconsejará sobre la elección del dentífrico más conveniente. Sin embargo puede prepararse uno, efectivo y barato, con una parte de sal de mesa en polvo mezclada con dos partes de bicarbonato sódico. Aunque algunas investigaciones indican que los dentífricos compuestos de sustancias como el amonio y los fluoruros pueden impedir la caries, la eficacia de tales preparados no ha quedado demostrada de modo definitivo. La mayor parte de los dentífricos contienen abrasivos, como compuestos de calcio y sodio, para prevenir la posibilidad de formación de manchas residuales en los dientes.

lavados de boca

A pesar de la creencia extendida de que la higiene completa de la boca exige el uso de un preparado farmacéutico de lavado, en la mayoría de los casos bastará el enjuagado con agua corriente. Aunque se usan a menudo como desodorantes colutorios de sabor agradable, sus efectos no dejan de ser temporales. Puede resultar imprudente, si no es peligroso, usar un colutorio sin seguir el consejo del dentista, ya que por sí solo no curará la enfermedad ni corregirá ningún defecto y, en cambio, puede irritar los tejidos.

dieta y nutricion

De cuando en vez se han propuesto diversas teorías sobre las relaciones existentes entre la dieta alimenticia y la salud dental; los conocimientos modernos indican que la alimentacion puede influir sobre la estructura de los dientes en el periodo de desarrollo de estos.

El contenido mineral de los dientes puede aumentar ligeramente durante la vida. El contenido en calcio del esmaltado apenas cambia, sin embargo, una vez salió el diente. Aunque los dientes no expuestos se encuentran pérdidas de calcio, el hueso que los soporta sí; por ello no se considera esencial la adición de calcio a una dieta bien equilibrada. Lo mismo ocurre con el fósforo. La administración de vitaminas y minerales en cantidades mayores de las necesidades para la nutrición normal no ha resultado, sin embargo, eficaz para la salud dental. La vitamina D es necesaria para la formación de las estructuras dentales duras, incluidas las partes sobresalientes, pero no contribuye al mantenimiento de los dientes totalmente formados oa la prevención o retraso de su deterioro, si bien es necesaria en cantidad adecuada para mantener los tejidos de soporte. La vitamina D puede añadirse, pues, a la dieta en la cantidad prescrita por el médico o dentista si no se consigue un aporte natural adecuado por el alimento o los rayos solares.

Los efectos nutritivos mejorados de las frutas frescas y verduras son conocidos de antiguo. Además de suministrar vitaminas y otros factores alimenticios, realizan una función importante de limpieza mecánica. Una manzana u otra fruta similar comida como postre elimina los restos de comida y deja en la boca y dientes una sensación de limpieza. Como platos convenientes para la salud dental y en general mencionaremos los siguientes: leche y productos lácteos, carne, pescado o aves, huevos, mantequilla o margarina fortificada, verduras y frutas, pan y cereales. Véase Enfermedades carenciales; dientes.

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