en que se relaciona un mundo feliz con la medicina

Desde Siri hasta vehículos autónomos, la tecnología el día de hoy nos ordena a atisbar un futuro prácticamente utópico, prácticamente como lo describió Aldous Huxley en su novela mucho más habitual “Un planeta feliz”, donde plasma de manera soñadora un futuro a nivel científico preciso.

  • La Sabiduría Artificial (inteligencia artificial) se refiere al empleo de ordenadores para imitar el intelecto humana que se sosten en la lógica fundamentada en reglas, árboles de resolución y otros métodos formales para emular el pensamiento de los humanos.
  • El machine learning es una manera de inteligencia artificial que examina datos y técnicas para prosperar la eficacia de las tareas repetitivas.
  • El deep learning es un subconjunto del machine learning y tiene relación a las máquinas que aprenden identificando y probando opciones competitivas entre sí para conocer la mejor solución.

Dr. Hilario Blasco: Hacia un planeta feliz (Y también-Book gratis)

Nos vamos hacia el planeta feliz de Huxley. La medicina controla los puntos mucho más rutinarios de nuestra vida. El desamor se habla con antidepresivos, nervios de los exámenes, calmantes. Ser contentos se convirtió en el semejante de estar sanos. Por el momento no existe algo sin otra. Se ha abierto la veda, cualquier cosa puede tratarse y, peor, medicalizada. ¿Pero o sea verdaderamente preciso? ¿O es que quizás nos hemos vuelto todos locos?

En 1932, entre la primera y segunda guerra mundiales, Aldoux Huxley publicó su conocida distopía Un planeta feliz. Esta obra, como refleja con amarga ironía el título, trata del término «nuevo» de la alegría y su medicalización. Y en 1947, tras la segunda guerra mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como «el confort físico, mental y sensible terminado». Ya que bien. Hacia un planeta feliz procura reflejar que, ciertamente, nos vamos hacia el planeta feliz de Huxley (adaptación radiofónica por RTVE). Un planeta en el que la alegría y la salud -la felisalud- se convirtieron en un imperativo cultural de las posmodernas sociedades consumistas, y como tal, han de ser buscada y consumida: La felisalud se convirtió en un elemento de consumo. Un planeta en el que se gloria la alegría, en el que la gente eligen ser enfermos que infelices. Un planeta donde un porcentaje muy alto de la población está soma-medicada con antidepresivos o aun antipsicóticos por el hecho de que no desea padecer. Un planeta en el que los médicos hemos sustituido a los sacerdotes. Y los centros comerciales, en las Iglesias y mezquitas. Un planeta en el que los siquiatras curan el desamor y el padecimiento humanos a partir de pastillas. ¿Quizás nos hemos vuelto todos locos? El creador demanda por medio de este ensayo, la instrumentalización de la medicina, y especialmente de la psiquiatría para la medicalización de inconvenientes de la vida diaria que desarrollan padecimiento como el desamor o la pérdida de trabajo, tal como las peculiaridades de las posmodernas sociedades capitalistas que lo comentan. De este modo, habitamos sociedades líquidas y también repentinas, caracterizadas por la predominación que ejercita el capitalismo sobre los procesos de creación de identidad, prácticas sociales y cultura. Sociedades en las que todo el planeta es “mercantilizable”, y la identidad se edifica a través del material, con lo que, como afirma el refrán, “tanto tienes, tanto vales”. Tengo, después existo.

Individuos de Un planeta feliz

Todos y cada uno de los individuos de Un planeta feliz, tanto primordiales como secundarios, estaban delegados a través de las categorías previamente expuestas, que van desde ciudadanos alfas, de clase alta , hasta los epsilón, de clase baja u obrera. La mayor parte, salvo John El Salvaje, ingerían somera por ser mucho más contentos y no desviar sus sentimientos en cosas que estuviesen fuera de contexto de la región utópica.

Ahora, los individuos mucho más relevantes de Un planeta feliz, de Aldous Huxley:

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