contrubuciones de ramon y cajal su premio novel de medicina

El instructor José María López Piñero (1933-2010), el enorme historiador español de la Medicina y de la Ciencia, enseñaba que las misiones y descubrimientos médicos mucho más esenciales raras veces son fruto de la al azar o de un concepto excelente, sino más bien el resultado de la cristalización de un largo trabajo previo de varios estudiosos que hicieron un suelo de conocimiento, un fértil sustrato en el que se cultivó el nuevo descubrimiento.

Nuestro López Piñero lo ejemplarizó en la situacion de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), nuestro Premio Nobel de Medicina y Fisiología del año 1906, compartido con Camilo Golgi (1843-1926) . Procuró desarmar la mitificación falseada del excelente neurohistólogo, sin quitarle mérito a Cajal, pero poniendo en valor la aportación de la refulgente escuela histológica de españa previo, donde se formó. Fue construída por Aureliano Maestre de San Juan (1828-1890), principal creador de la Sociedad Histológica De españa, y creador del primer Tratado de histología habitual y patológica, anunciado en 1879. La figura más esencial de esta escuela fue Luis Simarro Lacabra (1851-1921), el profesor de Cajal.

La fotografía, una afición que jamás abandonó

El flechazo instantáneo que padeció aquel estudiante por la fotografía continuó a lo largo de toda su historia. Décadas después, según recopila el neurocientífico José Ramón Alonso en su blog, Cajal charla de esta afición como «una pasión, prácticamente mitigada el día de hoy, cumplidos en los sesenta y cinco».

ambulancia

Sus primeras vivencias en Huesca le llevaron, una vez terminada la carrera de Medicina y siendo capitán en la guerra de Cuba, a montar un pequeño laboratorio fotográfico con cajones y latas vacías en el lugar de Vista Bella, donde asimismo cayó enfermo de malaria .

Tras regresar a España, el médico transformado en tolerante regresó a sus orígenes aragoneses para curarse totalmente de las consecuencias que probablemente le dejó el paludismo. En las inmediaciones de Jaca (Huesca), entre el balneario de Panticosa y el monasterio de San Juan de la Peña, disfrutó de la fotografía a la que llegó a detallar como «el arte salvador». En el Legado Cajal, preservado en el Centro del mismo nombre y descuidado a lo largo de décadas por el Gobierno, se preservan mucho más de 2.773 recursos fotográficos, entre aquéllos que resaltan las placas de vidrio auténticos del propio Santiago y microfotografías efectuadas sobre preparaciones histológicas. Del total de imágenes archivadas, 1.349 fueron tomadas por nuestro Cajal, según un trabajo de investigación hecho por la documentalista Olga Górriz Arnanz.

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