Cáncer de próstata e imágenes

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Las imágenes se utilizan cada vez más en el tratamiento del cáncer de próstata. De hecho, cuando se considera la baja especificidad de los niveles de PSA y las complicaciones que pueden surgir con las biopsias sistemáticas (p. ej., síntomas urinarios, infección), las imágenes tienen un papel importante que desempeñar como un examen no invasivo sensible y específico para la detección del cáncer de próstata, la estadificación , y monitoreando.

Históricamente, se adquieren dos modalidades para el diagnóstico:

  • Ultrasonido transrectal (TRUS): TRUS es la técnica más antigua y más utilizada para la detección inicial del cáncer de próstata. Hoy en día, su propósito principal es dirigir la aguja para biopsias cuando se investiga un PSA elevado o hallazgos anormales en el DRE.
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM): La resonancia magnética muestra una alta resolución de la glándula prostática y las estructuras circundantes. Se ha convertido en la modalidad de imagen estándar para el diagnóstico del cáncer de próstata y la planificación quirúrgica.

En 2012, la Sociedad Europea de Radiología Urogenital (ESUR) publicó un Sistema de datos e informes de imágenes de próstata (PI-RADS) para proporcionar pautas estandarizadas para la adquisición, interpretación e informe de resonancia magnética de próstata. Desde entonces ha sido revisado y sigue evolucionando. Las categorías de PI-RADS se basan en la interpretación de resonancias magnéticas multiparamétricas (mpMRI) que combinan secuencias anatómicas y funcionales:

  • Imágenes ponderadas en T1 (T1W) y ponderadas en T2 (T2W): Secuencias anatómicas que muestran un excelente contraste de tejidos blandos y una representación clara de la anatomía de la próstata. La anatomía alterada tendrá un impacto en la intensidad de la señal que indica la presencia de cáncer.
  • Imágenes ponderadas por difusión (DWI): secuencia funcional que muestra una densidad celular alterada regionalmente. La alta densidad celular sería un signo de cáncer de próstata.
  • Imágenes dinámicas mejoradas con contraste (DCE): secuencias funcionales que destacan la densidad vascular alterada. El tejido del cáncer de próstata mostrará un realce temprano debido a la angiogénesis tumoral.

Al evaluar la RMmp, los radiólogos atribuirán una puntuación a cada lesión para representar el riesgo relativo de cáncer (Tabla 2). Por lo tanto, el objetivo de PI-RADS no es aumentar la tasa de detección sino caracterizar las lesiones e identificar aquellas que puedan afectar la supervivencia global del paciente.

Tabla 2: Puntuación PI-RADS

PI-RADS 1

Muy bajo (es muy poco probable que haya cáncer clínicamente significativo)

PI-RADS 2

Bajo (es poco probable que haya cáncer clínicamente significativo)

PI-RADS 3

Intermedio (la presencia de cáncer clínicamente significativo es equívoca)

PI-RADS 4

Alto (es probable que haya cáncer clínicamente significativo)

PI-RADS 5

Muy alto (es muy probable que haya cáncer clínicamente significativo)

La mpMRI es confiable, precisa y se ha convertido en la principal modalidad de diagnóstico por imágenes para la detección del cáncer de próstata. También se está investigando como una alternativa a la prueba de PSA con fines de detección. Otras modalidades anatómicas como la tomografía computarizada (TC) son deficientes para detectar metástasis o recurrencias del cáncer de próstata y se utilizan menos en la práctica clínica. Sin embargo, el microultrasonido de alta resolución se ha convertido en una nueva modalidad de imagen que combina la fuerza de la MRI (alta resolución) y el ultrasonido (imagen en tiempo real).

Si bien la imagen anatómica es actualmente el estándar de oro, tiene limitaciones, especialmente para la detección de lesiones pequeñas y recurrencia metastásica. Por lo tanto, las modalidades de medicina nuclear son un área importante de investigación en el cáncer de próstata y se utilizan cada vez más para la estadificación a distancia y la evaluación de la recurrencia.

Gammagrafía ósea con tecnecio 99m (99mTc) son ampliamente utilizados para evaluar las metástasis óseas. Los fosfonatos radiomarcados como el metileno difosfonato (MDP) se unen a los sitios donde hay una intensa remodelación ósea (lítica o blástica). El trazador se acumula en metástasis óseas pero también en lesiones degenerativas, traumáticas e inflamatorias. Se han desarrollado biomarcadores para la evaluación cuantitativa de gammagrafías óseas, como el Bone Scan Index (BSI). Inicialmente desarrollado a finales de los años setenta, el BSI ahora se beneficia de las ventajas de la inteligencia artificial, lo que lo convierte en un método simple, reproducible y práctico para cuantificar las metástasis óseas.

Tomografía por emisión de positrones (PET)/TC es altamente específico y puede detectar lesiones malignas metastásicas o recurrentes muy pequeñas incluso cuando los niveles de PSA son bajos. Las imágenes PET/CT con PSMA se están convirtiendo notablemente en el nuevo estándar de oro en las imágenes del cáncer de próstata (consulte la sección 3 para obtener información sobre los trazadores PET/CT utilizados en el cáncer de próstata).



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