bartomeu robert i yarzábal 1842-1902 medicina i compromís cívic

Iedereen die in Sitges es geweest, heeft het standbeeld van Doctor Robert wel gezien tussen de kerk en het gemeentehuis. Wie was die Dr. Robert dat hij een standbeeld heeft op zo sobresaliente plek, waar ook nog eens bijna altijd een bloemetje ligt?

Gregor Siles. Historiador, instructor de la UNED y integrante de Tot Història Asociación Cultural

¿De qué manera se llega a esta situación? Para comprenderlo, podemos destacar el desarrollo de configuración del catalanismo político que se daba en ese periodo. En 1891 se creaba la Unión Catalanista (UC) como confederación de entidades que aprobaría en 1892 las Bases de Manresa, primer emprendimiento de estatuto para Cataluña. En esta iniciativa se solicitaba la creación de unas cortes, gobierno y administración catalanes; el control regional de las finanzas y la tributación -tal como del orden público- aparte de un tribunal constitucional propio y la oficialidad única de la lengua catalana. Unas construcciones de estado que se veían primordiales para salvaguardar la civilización y resguardar a la industria catalana. La UC en esos instantes se encontraba constituida, en la mayoría de los casos, por personas de profesiones liberales, como el letrado Prat de la Riba; solo un diez% de sus integrantes proceden de la burguesía industrial.

El antecedente Por otro lado, como antecedente inmediato, existe el conflicto armado de 1898, en el que la burguesía industrial catalana había apoyado al Gobierno español. No obstante, el catalanismo se había desmarcado de las reacciones mucho más patrióticas y también inflexibles contra los rebeldes cubanos. La derrota militar de España y la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas desató una crisis colectiva que puso en cuestión todo el sistema político de la Restauración. Para la burguesía catalana la pérdida de las colonias representaba un retroceso de su mercado, de ahí que, en este momento se encontraba mucho más lista para escoltar las reivindicaciones catalanistas. Un nuevo Gobierno español surgido a causa de la derrota, encabezado por el conservador Francisco Silvela y preparado, de entrada, a atender las necesidades mucho más moderadas del catalanismo, va a hacer ingresar a los ministerios a personas que contaban con el acompañamiento del empresariado catalán, como el general Polavella, partidario de una mayor descentralización y de un concierto económico por el principado; Duran i Bas, ministro de Justicia, que fortalecerá la designación de obispos catalanes, y su ascenso como alcalde de Barcelona del doctor Bartomeu Robert. Pero la presentación del presupuesto de 1900 por la parte del ministro de Hacienda, Fernández Villaverde, que prescinde del concierto económico y también aumenta la tributación, va a ser el desencadenante del Cierre de Cajas.

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