aportes de john snow en el desarrollo de la medicina

John Snow nació el 15 de marzo de 1813 en el seno de una familia de trabajadores rurales. Sus primeros años les pasó en el vecindario mucho más humilde de York, una región inundable, muchas veces devastada por plagas y epidemias. De joven probó un talento para las matemáticas, talento que le abrió sus puertas para conseguir una educación superior. Mientras que avanzaba en su trayectoria como profesional de la salud (no solo se recibió de médico sino más bien asimismo de farmacéutico), le tocó atender a una epidemia de cólera en el pueblo minero de Killingworth. Fueron instantes trágicos pero le hicieron ganar una experiencia que le sería realmente útil más adelante.

Hombre humilde de prácticas frugales, era abstemio y vegano, aparte de ser un enorme nadador. Snow jamás se casó.

Jenner y la vacuna de la viruela

El término “vacuna” procede exactamente de las vacas, si bien hoy día hayamos olvidado esta relación etimológica que debería saltar a la visión. La explicación a esta curiosa conexión entre entre los adelantos médicos mucho más esenciales de la historia humana y el ganado de reses hay que procurarla en Inglaterra de finales del XVIII y las indagaciones del doctor Edward Jenner (1749-1823).

En aquella temporada, la viruela era entre las epidemias mucho más temidas en el planeta creado, en tanto que ocasionaba una gran mortalidad y no existía ningún género de régimen general contra ella. Sus síntomas eran populares desde la temporada romana: unas erupciones muy dolorosas en la piel, pústulas y fiebre. Pero la única opción para pelear era la prevención: inyectar a un hombre sano tejido infectado de un tolerante con una manera suave de viruela, con la promesa de que el inyectado pasara por una viruela suave y después quedara protegido frente alguno infección. Pero era bastante común que la inoculación no tuviese el efecto aguardado y el sujeto sano desarrollase una viruela grave que podía matarle.

La epidemiología el día de hoy

La teoría de los gérmenes logró establecerse finalmente solo múltiples años después, merced a la investigación del francés Louis Pasteur. En la actualidad, la epidemiología que estudia la propagación de novedosas patologías, como la COVID-19, hace un trabajo bastante similar al de Snow. No obstante, en este momento los científicos tienen mucho más datos y mejores herramientas para hacer modelos que les asistan a adivinar de qué forma se propagará una patología. Y las previsiones contribuyen a elegir las políticas para contener el número de infecciones.

El día de hoy, en Soho, en la intersección de Broadwick (Broad) y Lexington Street, la reproducción de una bomba pública recuerda el trabajo del médico inglés. De año en año, los integrantes de la Asociación John Snow efectúan una pequeña liturgia, a lo largo de la que ponen y desconectan la manilla de la bomba, en memoria de entre los progenitores de la epidemiología actualizada.

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