aparato antiguo que se utiliza para medicina con alta tension

Este trámite se efectúa antes de salir a volar.

Una vez puesto en marcha el motor, la llave se da un giro hasta la situación BOTH. De esta forma se rueda hasta cabecera.

Equipos para medir la presión arterial

Estos adelantos se han amoldado a los entendimientos básicos que tendríamos nosotros.

Por servirnos de un ejemplo, los aparatos para medir la presión arterial.

Física Médica: Medicina Nuclear

La medicina nuclear es parte de la medicina que emplea radiación tanto para tratar una patología como para otorgar imágenes y también información sobre lo que sucede en el cuerpo de un individuo. La radiación puede usarse para eliminar las células cancerosas y tratar órganos enfermos. No obstante, hay un cierto solapamiento entre la medicina nuclear y radiodiagnóstico pues la medicina nuclear asimismo se puede emplear para hacer un diagnostico. Los trazadores radiactivos se usan para hacer imágenes de los sistemas anatómicos. Aun tenemos la posibilidad de hacer fotografías regulares del interior del cuerpo empleando radiación a través de la tomografía axial computarizada (TAC) o escáneres de tomografía por emisión de positrones (PET).

2-Guantes aislantes de electricidad (NormaEN

Los guantes para la protección en frente de peligros eléctricos en alta tensión se clasifican en seis clases dependiendo de la tensión de ensayo que tienen que aguantar:

  • Clase 00: Puede usarse para tensiones de hasta 0.5 kV en alterna y 0.75 kV en constante
  • Clase 1: hasta 7.5 kV en alterna y 11.25 kV en constante
  • Clase 2: hasta 17 kV en alterna y 25.5 kV en constante
  • Clase 1. alterna y 39.75 kV en constante
  • hasta 16 alterna y 54 kV en constante.»> Una vez famosa la cinética de reposición de fluidos, que es complicada y que además de esto es una urgencia, se comprende el ahínco y la necesidad de recurrir a protocolos preestablecidos que sean simples de proseguir y rememorar para el clínico.Como ahora comentamos, las fórmulas de cálculo de requerimientos de fluidos formales, como las conocemos el día de hoy, fueron introducidas en los años sesenta y setenta. En esa temporada, estudiosos como Moyer, Pruitt, Monafo, Shires y Baxter, destacaron la necesidad de enormes proporciones de líquidos de reanimación, proporcionales al área quemada y peso del tolerante. Esta es la base de todo cuanto se hizo a lo largo de los últimos 35 años, siendo utilizadas desde ese momento en el mundo entero.

    No existe hasta este instante un consenso universal sobre cuál es la mejor fórmula ni cuál es el fluido perfecto para cada etapa. En 1978 se efectuó “The National Institutes of Health Consensus Summary on Fluid Resuscitation”, en un esfuerzo por mostrar los desenlaces de la investigación y no hubo acuerdo para sugerir una fórmula concreta, pero hubo consenso en 2 puntos: 1) El propósito de la reanimación es mejorar la función cardiovascular para garantizar la perfusión, achicando los daños de órganos por hipoperfusión y 2) Buscar la estabilidad entre la sobrereanimación, que genera edema, incremento del agua pulmonar, síndrome compartimental abdominal y de extremidades, profundización de la quemadura por edema y, por otro lado, la subreanimación, que genera falla renal, modificaciones de perfusión, singularmente gastrointestinal, choque, falla de órganos y profundización de las quemaduras. Más que nada en pacientes que sufren patología preexistente 12 .

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